Hubo un tiempo en el que anhelaba
tu perfume sobre la almohada
cada mañana al despertar.
Buscaba sin quererlo tu mirada
entre los ojos de la gente.
Sin desearlo siquiera, ansiaba
sentir tus labios rozar los míos.
Ahora, anhelo ver mi sonrisa
reflejada en el espejo.
Anhelo el tiempo en el que la herida
se cerraba con más rápidez;
cuando los recuerdos del ayer
se alejaban volando con la brisa,
distantes, lejanos...