Dicen que cuando realmente comienzas a olvidar a alguien es cuando borras su número de teléfono de la agenda del móvil. Ayer yo hice algo parecido, aunque no sé puede decir que exacto, porque su número todavía está en mi teléfono, pero no en la agenda, y obviamente, sigue grabado a fuego en mi mente.
Creo que por una parte quiero olvidarle. Meterle en el baúl de los recuerdos hermosos y cerrar uno de los capítulos más bonitos de mi vida. Pienso que es él, quien en cierto sentido me impide pasar página, quien me impide poner un punto y aparte en mi vida.
A pesar de todo, poco a poco voy deshaciéndome de los recuerdos y hasta que en breves, tenga el valor suficiente para decidir qué es lo que quiero en mi vida, y qué es lo que sobra. Decisiones que todavía no tengo claras.
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