De nuevo, una mirada fue más que suficiente para darme cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir. Acaba de rendirme de nuevo a él. Vi como lentamente sus labios se acercaban a los míos, como sus manos aferraban mi rostro... Entonces, sentí ese hormigueo tan familiar que había sentido en tantas otras ocasiones antes, cuando él había hecho lo mismo, cuando me había besado de esa manera tan suave y tan tierna, que al fin y al cabo, solo él conoce.
En ese momento supe que nada podría separarme de él, por mucho que yo o que las circunstancias lo quisiesen; el destino nos había unido para no separarnos.
Todavía me pregunto si es amor, o si le quiero. Reciba el nombre que reciba este sentimiento, solo sé que no puedo estar lejos de él.
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